Trabajar con una computadora no solo puede ayudarnos en múltiples tareas, sino también enfermarnos por su uso incorrecto.

Aunque el uso extensivo de la computación puede ayudarnos a aumentar nuestros conocimientos, ahorrarnos tiempo en múltiples ocupaciones o darnos placer, entre muchas otras satisfacciones, también puede afectarnos.

Dejando a un lado casos extremos de ciberadicción, un síndrome psiquiátrico cada vez más frecuente y preocupante, que abordaremos posteriormente, lo cierto es que el uso, o mejor dicho, el abuso de la computadora, es sumamente dañino para el ser humano.

Sus efectos pueden ir desde potenciar problemas en la vista, causar trastornos en las articulaciones, alentar desórdenes alimenticios, metabólicos e incluso emocionales, hasta cefaleas, insomnio, ansiedad, depresión, dificultades motoras, problemas menstruales e incluso impotencia sexual.

Sin embargo, muchas veces la causa de estas incomodidades no es precisamente la computadora en sí, sino el mal uso que de ella se hace, y en especial el no guardar ciertas consideraciones al trabajar. El tema, que ya hemos tratado en ocasiones anteriores, por su importancia merece un nuevo acercamiento.

CLICKEO NOCIVO

El sistema muscular es otro de los extraordinariamente afectados por el sobreuso de la computadora. En especial son los niños el sector más débil, al no estar completamente desarrollada su estructura ósea y ser por tanto muy susceptibles.

Las causas fundamentales de estos problemas son los movimientos repetitivos y estereotipados clásicos del trabajo con teclados, así como el ‘clickeo' constante y la rapidez de movimiento que imprime la mano al mouse. Casi siempre tras largas horas de labor continua esto deviene en dolor en los miembros superiores, espalda, cuello, hombro, y específicamente en el codo, antebrazo, muñeca y dedos.

Quizá lo más temible sea la aparición de patologías graves como la enfermedad De Quervain's, una afectación de los tendones comúnmente conocida como el pulgar en gatillo, o la epicondilitis humeral, muy similar al conocido "codo del tenista", así como daños al tejido conectivo, en el fibrocartílago, ligamentos y tejido sinovial, o las fatigas y la prevalencia de procesos inflamatorios de diversos tipos.

Entre todas, una de las más extendidas es el Síndrome del túnel carpiano, que se caracteriza por la compresión del nervio mediano a su paso bajo el ligamento de la muñeca, por donde van a su vez la mayor parte de los tendones flexores de la muñeca y dedos, así como otros nervios.

Además de las inflamaciones, el dolor intenso que provoca en la muñeca y los tres primeros dedos, o la sensación de hormigueos y acorchamiento, el mal puede degenerar en una atrofia de los músculos cortos del pulgar, algo que al final casi siempre solo el bisturí puede resolver.

Aunque hay otros factores que pueden afectar el túnel carpiano, como el embarazo, enfermedades reumáticas o tumoraciones locales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera esto como una enfermedad profesional derivada de microtraumatismos y sobreesfuerzos repetidos, resultado de la falta de descanso adecuado de la muñeca, algo típico del trabajo informático.

Por si fuera poco, los ortopédicos también han mostrado preocupación por el hecho de que las posturas inadecuadas durante largas horas ante una computadora pueden agravar u ocasionar hernias discales y otros síndromes cervicales, que a su vez causan insomnio, cefalea y dolor lumbar.

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